Hablar de la fachada ventilada es hablar de presente, es hablar de que poco a poco y de una forma imparable, se ha establecido entre nosotros el concepto de construcción técnica y con aportación responsable a nuestro entorno. No hay unos cálculos definitivos sobre el porcentaje de edificaciones que pueden gozar de este sistema técnico, pero las previsiones más optimistas prevén que alrededor del 70% de los edificios podrán optar por este sistema resolutivo en los años venideros. Esto es una buena noticia para todos.

La fachada ventilada representa la evolución en la forma de hacer los edificios, representa ahorros energéticos, de la defensa ante el ruido, ahorros en la utilización del agua, del aprovechamiento del tiempo, del confort, de estabilidad en el tiempo, de rentabilidad, de imaginación, de diseño y de productividad. En fin, aportes que hasta ahora parecía que no contábamos con ellos y que estaban ahí esperando que algo les hiciera sacar lo máximo de ellos.

Afortunadamente la tecnología nos ayuda a hacernos la vida más fácil, pero también a concienciarnos de que el entorno es el que tenemos y que necesita sus mimos y cuidados. Actualmente el aporte de los edificios por la pérdida de energía a la capa de ozono supone alrededor del 80%. De todo el aporte del conjunto de elementos que inciden en la agresión al medio ambiente, no es que vayamos a eliminar totalmente este porcentaje con nuestro sistema de fachada ventilada, pero sí estamos manejando cifras que van desde el 25 al 40% de ahorro energético en los edificios que han apostado por la fachada ventilada dependiendo del material y sus características. Si seguimos en esta línea de ahorro los resultados pueden ser esperanzadores.

Espectacular desarrollo

La fachada ventilada, especialmente la cerámica, está teniendo un espectacular desarrollo en España donde es una solución constructiva tanto en edificación residencial, como singular o en la rehabilitación. Esto ha sido debido a sus prestaciones de índole mecánico e higrotérmico (ausencia de malestar térmico), su rapidez de ejecución y que es un sistema constructivo limpio, técnico y de total fiabilidad.

Otro de los aspectos más importantes es la versatilidad del sistema a la hora de buscar el soporte de enganche de la estructura portante; ladrillo, bloque de hormigón, perfiles de acero, madera, hormigón celular, etc. Son algunos de los materiales que habitualmente soportan y complementan el peso de la fachada ventilada en los edificios.

A pesar de ser un sistema de conocimiento relativamente nuevo en España, la realidad es que se viene ejecutando desde hace más de 30 años proyectos con formatos de grandes dimensiones y formas desde Japón a Centroeuropa pasando por EE UU. Como proyectos más emblemáticos y pioneros podemos señalar la ‘Postdammer Platz’ en Berlin, en Alemania, la ‘Cite Internacionale’ de Lyon, Francia, o la ‘Banca Populare di Lodi’, en Italia.

Definición

La fachada ventilada se puede definir como una doble piel (coat) que envuelve al edificio para conseguir mejoras térmicas y acústicas. Por consiguiente estamos hablando de ahorro económico.

A diferencia de las convencionales, se basan en el alejamiento entre el paramento externo e interno, compuesto por varias capas con ventilación interpuesta y que cumplen, también, además de las mejoras ya enumeradas, con la protección contra las aguas pluviales y la transpirabilidad y saneamiento del edificio.

Diversas partes constituyen la fachada ventilada, independientemente del cerramiento estructural del edificio. Estas partes se componen de una hoja interior o muro principal, generalmente de ladrillo, aunque ya están apareciendo otros materiales que hacen la misma función y que aportan unos ahorros económicos importantes en la ejecución de la fachada, aportando además una ejecución mucho más controlada y rápida que la manera tradicional. También incluyen una subestructura portante del material en la fachada, generalmente de aluminio debido a las mejores condiciones de peso (fachadas ligeras) y coste, el aislamiento por la parte externa (en este punto también hay que reseñar que la fachada ventilada admite cualquiera de los ofertados en el mercado), la cámara de aire y finalmente el material de revestimiento (aquí apostamos por materiales como el extrusionado por ser un material especifico para este sistema constructivo, y a diferencia de otros materiales que han ido adaptando su uso a la fachada con menores garantías de exigencias técnicas). No obstante es importante señalar que cada edificio tiene sus propias características y condicionamientos por lo que cada parte de la fachada debe estar pensada para dar la solución más idónea a la problemática del edificio.

Funcionamiento

La función principal de las fachadas ventiladas es, como ya se ha dicho, conseguir ahorros energéticos en los edificios. Esto se consigue a través de una cámara de aire que hace una función de ‘efecto chimenea’ a base de un buen comportamiento higrotérmico. El sol calienta el revestimiento, este calor se trasmite a la cámara calentando el aire de la misma y este mismo aire caliente tiende a subir generando una corriente de aire en vertical. Dicha corriente lo que provoca es que no aumente la temperatura en el interior del edificio en los meses cálidos al reducir la energía radiante entrante en el edificio y a la vez, evitar la formación de posibles condensaciones.

En los meses de frío este funcionamiento se alterna evitando la perdida de calor por la barrera de aislamiento colocado exteriormente, tapando, éste, todos los puentes térmicos que pudieran provocar perdida de calor (cantos de forjado, ventanas, puertas etc.). El funcionando en este caso sería algo parecido a un acumulador de calor.

En el comportamiento de las condensaciones, la curva de presión nunca se encuentra con la curva de saturación, con lo cual nunca se llega al punto de rocío. Por consiguiente, el vapor de agua no pasaría a un estado líquido, produciéndose por tanto la condensación, a diferencia de otros sistemas constructivos que necesitarían de un aislamiento por el interior.

Fuente: Interempresas.net

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